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"Aprendiendo a comunicarnos más allá de lo literal"

En mi blog anterior titulado "Es imposible no comunicarse", inicié una serie dedicada a la comunicación humana, basada en las investigaciones del psicólogo austríaco-estadounidense Paul Watzlawick, quien propuso un conjunto de afirmaciones muy reveladoras sobre el proceso de la comunicación, ampliando la perspectiva en ese tema.

Así como toda conducta humana comunica algo por sí misma - ya sea desde la acción o inacción, la palabra o el silencio - existen otros niveles en la comunicación que enmarcan el mensaje que una persona transmite a otra. Basado en esto, Watzlawick propone lo siguiente: "Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y un aspecto relacional".

Vamos por partes para poder extraer la riqueza de esta propuesta: el contenido de un mensaje está condicionado por la palabra y el lenguaje. Pero el mensaje no sólo es entendido a nivel literal, sino que puede cambiar dependiendo de quién lo dice y cómo lo dice, es decir: la relación que existe entre las personas influye sobre la percepción del mensaje.

Por ejemplo: Un cliente le dice al mesero de un restaurante "Deme un vaso con agua por favor". El contenido del mensaje está muy claro, pero la forma en que el cliente se lo diga al mesero puede comunicar  algo más allá de la petición de un vaso con agua. Imaginemos que el cliente lo dice con mal humor: el mesero interpretará el mensaje totalmente de otra manera debido al tipo de relación que el cliente está reflejando con su actitud.

Este nuevo nivel de interpretación es lo que Watzlawick denominó como  metacomunicación, que en otras palabras significa "más allá de la comunicación".  A fin de cuentas,  todas las interacciones entre las personas pasan por este nivel y es allí donde el mensaje termina de comprenderse, al estar enmarcado dentro de una relación humana.

En la vida cotidiana, la comunicación entre las personas se da tan rápido y tan frecuente que es imposible detenerse a analizar cada una de nuestras interacciones. Pero también es muy común que factores como el estrés y la ansiedad influyan sobre la manera en que nos expresamos y relacionamos con los demás. Muchas veces no nos damos cuenta de las emociones con las que nos comunicamos con los demás, y allí radican la mayoría de malentendidos entre las personas.

Es importante que desarrollemos la capacidad de escucharnos y sentirnos a nosotros mismos, para poder elegir la mejor forma de decir las cosas a quienes nos rodean. También es importante prestar la atención adecuada a las personas que nos están hablando, su lenguaje verbal y no verbal, para entender lo que realmente nos están comunicando.

Y finalmente: si algo no quedó claro, es mejor preguntar a la persona lo que quiso decir en lugar de asumir alguna cosa equivocada y con esto empañar el mensaje recibido. Recordá que lo importante es tener una comunicación más efectiva y saludable a partir del respeto y el autoconocimiento.

¡Nos vemos en la próxima!

 

Por: Pablo Molina Cortés
Especialista en Arte
Unidad de Promoción de la Salud
www.ups-obs.com

Por: Pablo Molina Cortés

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