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Sexualidad

Más allá de la mera respuesta sexual, se encuentra el erotismo. Algunos autores incluyen entre sus modelos una parte de la concepción del mismo (como la dimensión del deseo de Kaplan). No obstante, el erotismo no se  limita únicamente al acto sexual y por tanto, cualquier definición que se haga del mismo basado en lo coital está seriamente limitada.

Referido a la capacidad para experimentar placer, se relaciona con el bienestar y satisfacción personal. Para Salas y Campos (2002), dos componentes fundamentales del erotismo son la seducción, es decir la capacidad para atraer la atención del otro y la corporalidad relacionado con conductas en búsqueda del placer. Los autores advierten que el erotismo no tiene que ver únicamente con el placer restringido meramente a lo genital, sino que, a todas las dimensiones de la vida donde exista la oportunidad de disfrute.

Usualmente en la educación sexual se asume al erotismo como un componente únicamente genital coital, limitando su significado real y haciendo del término incluso algo peyorativo. Una educación que se denomine integral debe tomar en cuenta el erotismo, es decir potenciar el disfrute de la vida. Para los autores, el erotismo se constituye como la piedra angular de la diferencia entre sexualidad y sexo, en el último, el erotismo está ausente (o al menos muy limitado).

El erotismo es un fenómeno meramente humano, siendo la capacidad de experimentar disfrute y recreación ante la vida misma y no meramente comportamientos de supervivencia (Barrios, 2005). El erotismo también es una construcción social, es decir que en cierta manera la sociedad regula la forma en la que cada cual, se apropia de su forma de disfrutar de la vida. Por tanto el erotismo no debe plantearse solamente como una posición o actitud prediseñada en otros, sino como un proceso personal que requiere la aceptación de sí mismo y del propio cuerpo.

En conclusión, el erotismo es la potencialidad personal de producir y comunicar una forma especial de placer: deseo, excitación y orgasmo en el acto coital, como de experimentar aprecio, satisfacción y bienestar ante la vida. No obstante, dicha sensación subjetiva de deleite no pude alcanzarse en tanto no se encuentre en un ambiente de aprecio personal, en la cual el concepto de autoestima juega un rol importante.

Referencias

  • Barrios, D. (2005). En las alas del placer. México: Pax.
  • Salas. J., Campos, A. (2002). El Placer de la vida. Sexualidad infantil y adolescente: Supedagogía a cargo de personas adultas. San José: Lara Segura Editores.